Yo tengo suelo pélvico ¿y tú?

       Cada día se escucha hablar sobre el suelo pélvico y aún hay mujeres que no saben ubicarlo, otras que, en su día, se lo oyeron a la matrona y no prestaron mucha atención y otras que están convencidas de que es normal tener problemas “ahí abajo“.
       A veces parece que nos da apuro referirnos al suelo pélvico por su nombre (vejiga, vagina, vulva…), pero más bien es que no sabemos cómo referirnos a él.
       La principal razón de esta aventura es intentar disipar vuestras dudas ya que considero necesario saber qué es y qué factores aumentan el riesgo de que sea dañado para poder solucionar o evitar problemas.
       Una aclaración antes de “entrar en faena”, intentaré dar las explicaciones de forma llana para facilitar su compresión. Ya que si complicamos los conceptos al final no quedan las cosas claras, para complicarlo ya están los libros de anatomía. Es por ello que este blog es para todas  ya que no todas somos profesionales sanitarios y entendemos la jerga médica.
       Ahora sí, empezaremos este “viaje” intentando cimentar los conocimientos sobre el suelo pélvico, un actor secundario en nuestra vida pero protagonista en este blog.
       El suelo pélvico está formado por tejido muscular y tejido conectivo, este último está formado por colágeno que, como todos sabemos gracias a los anuncios de cremas faciales, es lo que proporciona a los tejidos sujeción, es decir, que nada se descuelgue.
       Lo localizamos en forma de hamaca cerrando la parte inferior de la pelvis, por encima de él  se encuentra la vejiga, el útero, el recto y todas las vísceras digestivas.
(foto extraída de la web: www.pulevasalud.com)

       Por su composición y ubicación, el suelo pélvico tiene las siguientes funciones
  • Sostener la masa visceral pélvica y digestiva, como he explicado antes, es la hamaca que soporta todas las vísceras del cuerpo.
  • Amortiguador de presiones. Todos los esfuerzos (toser, reír, correr…) que se realizan provocan un descenso del diafragma, que está situado bajo las costillas y se asemeja al suelo pélvico en su forma de hamaca, salvo que en su caso esta invertida cerrando la parte superior y conteniendo bajo él las vísceras. Si el diafragma desciende por los esfuerzos anteriormente mencionados, comprime las  vísceras y la hamaca inferior, es decir, el suelo pélvico, se ve en la obligación de absorber ese esfuerzo para que las vísceras no se “escapen” por la vagina y el ano. Para que esta presión sea amortiguada necesitamos un abdominal tonificado, si esto es así, allí es absorbida parte de la presión ejercida durante el descenso del diafragma y el suelo pélvico no sufre tanto. (Una aclaración los abdominales clásicos no son la solución para tener un abdomen tonificado, la solución es la gimnasia abdominal hipopresiva, a la cual, más adelante, le dedicare un post).
  • Sexual: el suelo pélvico durante el orgasmo se contrae de una forma potente, además la contracción y la relajación de sus músculos provocan un mayor rozamiento durante la penetración aumentando el placer de ambos.

       Si habéis llegado hasta aquí os agradezco el interés y no hace falta decir que espero vuestras opiniones, dudas o críticas.

       Os adelanto que en el próximo post hablaré de cómo “estropeamos” el suelo pélvico, comentado qué no debemos hacer. Ahora que tenemos claro para qué sirve, debemos ser conscientes de su importancia y de que hay cuidarlo.
       ¿Cuántas acabáis de descubrir vuestro suelo pélvico? ¿Consideráis importante cuidarlo? ¿Alguien os había informado de para qué es y para qué sirve?

Publicado en Divulgativo
3 Comentarios en “Yo tengo suelo pélvico ¿y tú?
  1. LOLA dice:

    POR FIN: 1º NO ES LO MISMO SABER QUE TIENES UNA HAMACA QUE RECONOCER QUE TE VAS A CAER DE ELLA.2º SALVO LA TOS Y LA OBESIDAD, TENGO TODOS LOS FACTORES, ASÍ QUE NECESITO UNA FISIO ESPECIALISTA EN EL TEMA, YA¡, EN GRANADA.

  2. Anonymous dice:

    ya he hecho dos comentarios y no salen.NO ENTIENDO

  3. Anonymous dice:

    ya he hecho dos comentarios y no salen.NO ENTIENDO